sábado, 10 de julio de 2010

Luz en el pantano.



                                      María Eugenia Reyes Lindo

Creo que a ninguno de los lectores de Seconal es necesario hacerle saber de la existencia de ese premio clásico dentro del mundo de la poesía que es el Adonais, premio que obtuvieron en su día poetas como mi admirado Claudio Rodríguez con su Don de la ebriedad.

La joven poeta sevillana María Eugenia Reyes Lindo, obtuvo con su poemario El fabricante de ruinas, un accésit del Premio Adonais en 2008, estando el jurado conformado por algunos de los más relevantes poetas españoles, que ocupan los anaqueles de mi biblioteca, como el desgraciadamente desaparecido Diego Jesús Jiménez o Antonio Colinas. 

De El fabricante de ruinas, uno de los aspectos que más me ha interesado es su construcción formal, el dominio de la poeta del ritmo del poema, que debe ser tan exacto como un metrónomo, y su exquisita puntuación. 

En otro orden de cosas, en El fabricante de ruinas, nos encontramos con poemas como Besarte, de clara temática amorosa, imbricado en la tradición de la poesía amorosa de Vicente Aleixandre o Pedro Salinas, otros cantan en tono de elegía, como Bucles, tal vez entroncados con las lecturas de Eloy Sánchez Rosillo, de quien la poeta es profundamente devota. En Otra forma de estar muerto, el amor vuelve de nuevo a aparecer, pero esta vez,  como forma de salvación de la muerte, y en Apenas un instante, nos encontramos con una elegía por la juventud perdida, en la más honda tradición de ese gran amante de la juventud que fue Jaime Gil de Biedma.

Maneras de estar sola, vuelve a recordar la mejor poesía amorosa de Pedro Salinas, y leves pinceladas culturalistas, aparecen en Trabajos de amor ganados, donde la poeta establece un juego con el título de una de las más famosas comedias de Shakespeare. La sombra del maestro fallecido en Colliure, Don Antonio Machado, surge señera, en poemas como Ya declina la tarde.

María Eugenia Reyes Lindo, es una de las voces más singulares dentro de la joven poesía sevillana, y andaluza, y su El fabricante de ruinas, tan sólo nos indica una cosa con absoluta seguridad, que como cantaba mi adorado Frank Sinatra, the best is yet to come.

OTRA FORMA DE ESTAR MUERTO

La luna,
apenas una rendija de luz tras las cortinas
de un ático mecido por la noche.
Bajo el silencio atento de unos árboles
recortados
que quisieran entrar
al amor de un fuego que no conocen.

De nuevo me has salvado de la muerte,
porque hay
muchas maneras de estar muerto:

Mirar por la ventana y ver tan sólo
la luna moribunda
y un campo de tiniebla.

MARÍA EUGENIA REYES LINDO (2008).


martes, 6 de julio de 2010

Oscuridad.

                             Cristo yacente. Gregorio Fernández, 1625.

Desde la oscuridad de la llaga alguien observa. Tal vez un ojo muerto, seco, ajado, con un marchito pétalo de negra amapola. Y el vientre que se hunde como una ola que regresa a su origen, la sangre que resbala enredándose en el muerto vello del sexo.

sábado, 12 de junio de 2010

Si el ala del ángel trazase la muerte en su pecho.

                 La multitud (the crowd), Pedro M. García Vázquez.


Los muertos caminan de la mano, con las cicatrices cosidas con viejo hilo de plata. Y un niño juega en la madrugada fría, en la oscuridad del grito, sobre el suelo húmedo de febrero, bosque de caminos que él sólo conoce y conducen al amanecer de la muerte. Pequeñas manos  que sostienen crías de rata de suave pelaje, y unas gotas de sangre empapan las páginas de Sebastian in traum.

viernes, 11 de junio de 2010

Un gusano flota en la botella.



                                       Maxico, Javier Plata.


Maxico. Pasear por los puestos callejeros de Ciudad Juárez el día 1 de Noviembre, observando todas esas calaveras de azúcar que los lugareños comerán al atardecer, sentados en las lápidas de sus muertos, mientras conversan alegremente sobre el nuevo recién nacido o el negocio que va  bien.

Es historia de viejos cónsules ingleses, de alcohól. Sucios trajes de lino manchados de sudor, beben otro tequila más -creen ingenuos que será el último-, mientras algunas putas casi niñas, con  raídos vestidos y  pelo enredado, soban la entrepierna, y roban sus últimos dólares.

Rostro de la muerte que Kerouac vislumbraba en las oscuras carreteras, con una botella de whisky casi vacía entre las piernas, y demasiado mezcal que Dean Moriarty guarda para el amanecer.

Es haz y envés, pero siempre acaba mostrando el mismo rostro: la muerte quieta que lame nuestra espalda tan fría.


viernes, 28 de mayo de 2010

Indagaciones sobre la belleza.


El próximo 2 de junio a las 8:30 de la tarde se inagura en la Fundación de Cultura José Luis Cano de Algeciras, la exposición Del mar y otras pesquisas, del pintor y poeta Juan Gómez Macías, que ha paseado su obra plástica por gran parte de Europa y Estados Unidos, y ahora recala en Algeciras.

El mar inundando las pupilas, hasta el extremo que el más leve movimiento de las aguas, parece una lágrima, de aquellas vertidas cuando tenemos en nuestras manos el cuerpo del recién nacido, o los pechos de la amante en los labios.

En la galeria nos encontraremos. Espero allí a todos cuantos lean mis palabras. 

sábado, 15 de mayo de 2010

Glory Box.





Sergio Berrocal



Desde aquel boom del ´99, formado por los poetas Antonio Espinel, César Aldana, Carlos Morillo y el que aquí escribe, se vivió una dura década de espantosa sequía literaria en el Campo de Gibraltar. Si por diversas circunstancias vitales, académicas en el caso de Morillo, profesionales en el de Espinel y de cambio de disciplina artística, -de la palabra a la imagen, en el de Aldana-, practicamente fui el único que mantuvo un andadura poética durante los restantes años. Diez años. Y una década es mucho tiempo.

Pero todo son ciclos, etapas, movimientos de la sangre y la bilis, que dieron como origen a dos grandes enormes poetas. Me refiero a Rúben Pérez, que publicó en 2009 la plaquette, Quien pueda decir adiós, y hace apenas unos meses ha aparecido el primer libro de Sergio Berrocal, Pequeña Oración, publicado en Ediciones Vitruvio.

No es Seconal un lugar destinado a la crítica literaria, lo he afirmado en otras ocasiones, ni para realizar exégesis poética, pero si quería destacar de Pequeña Oración la extraordinaria modernidad de su discurso. Mientras algunos siguen planteando actitudes estéticas decimonónicas y rimas de tiramisú, Sergio Berrocal, es capaz de unir cultura popular -escribe con Portishead- y alta cultura, en un discurso a veces intimista, otras metapoético y en ocasiones metafísico, pero sobre todo con una sensibilidad artística perfectamente engarzada con su tiempo. El tiempo que vive define al poeta, y Berrocal destila poemas del presente, que nos hacen tener la segura premonición, de que contamos entre nosotros, con una de las grandes voces de la joven poesía andaluza.

Nada más obvio de su modernidad que el poema que recojo, No-lugar, imbricado en el No-arte, la No-emoción, el distanciamiento del poema, que permite que éste introduzca sus dedos en la boca y hurga en nuestra carne.


NO-LUGAR

Ya sólo voy a buscarte
a los lugares inhóspitos:
donde nunca estuvimos,
todos son
y nadie hallo.
Donde seguro sé
del encuentro. En lo feliz
sin clepsidra del desierto.
Donde ya no eres
un espejismo de carne.

SERGIO BERROCAL (2010).

 



domingo, 9 de mayo de 2010

¿Tiene hijos, señora Ford?


Richard Ford es uno de los escritores norteamericanos vivos más interesantes, junto a nombres como Tobias Wolff, al menos en mi modesta opinión.

Mi madre, puede ser considerada por muchos como una obra menor frente a novelas de la talla de El periodista deportivo. Sin embargo, hacía bastante que un libro no me conmovía de la forma como lo hace Richard Ford con Mi madre. Es simplemente, un homenaje a la que fue su madre, un recorrido por ese personaje decisivo en la vida de todos nosotros, desde que tiene los primeros recuerdos vivos de ella, hasta su muerte. Lo realmente asombroso de este breve libro, -apenas ochenta páginas, impresas en gran tipografía - es que mientras Ford rememora la figura de su madre, paralelamente hacemos lo mismo con la propia, relacionando acontecimientos que nos son extraños con nuestras íntimas experiencias.

Un ejercicio de confesión tan característico de parte de la literatura norteamericana contemporánea, tanto en narrativa como en poesía.

Un  par de fragmentos:

Pienso que eso es justamente lo que hizo por encima de todo después de la muerte de mi padre y de mi partida, cuando se quedó sola; se ocupaba de sí misma, hacía de eso un objetivo. Se volvió enérgica, sistemática, más pertinaz. Su voz profunda se hacía cada vez más profunda, adoptaba una especie de gravedad. Por la noche bebía para embriagarse un poco y adoptaba una actitud afectada (en particular con los hombres, a quienes comenzaba a considerar una carga). Hizo que su situación se convirtiera en costumbre y piedra angular de su caracter. No quería que nadie se aprovechara de ella, aunque sospecho que nadie lo intentaba. Una viuda tenía que estar alerta, tenía que prestar atención a todos los detalles. Nadie podía ayudarla. Una vida vivida con eficacia no la salvaría, no; pero la prepararía para aquello de lo que nadie podía salvarla.

[...]

Así transcurría la vida. No completamente sin objetivo. Pero sin un objetivo claro. Tal vez esto sea propio de toda una vida con los padres: un sentimiento de que debería alcanzarse una meta, luego el reconocimiento de cuál es esa meta insoslayable y finalmente el devolver la atención a lo que está hoy aquí y presente. A lo que sólo está aquí.

RICHARD FORD  (1998).