martes, 6 de julio de 2010

Oscuridad.

                             Cristo yacente. Gregorio Fernández, 1625.

Desde la oscuridad de la llaga alguien observa. Tal vez un ojo muerto, seco, ajado, con un marchito pétalo de negra amapola. Y el vientre que se hunde como una ola que regresa a su origen, la sangre que resbala enredándose en el muerto vello del sexo.

1 comentario:

Sergio B. S. dijo...

Preciosa prosa, Ismael.

Un abrazo